EXPERIENCIAS: Victoria Etchart

     AÑO XVII - NUMERO 171 - JUNIO DE 2008    


De escuela rural a escuela rural


Así se llamó el proyecto que en el 2007 dio origen a un viaje enriquecedor, por donde se lo mire.

Luego de haber compartido durante muchos años, viajes de "Egresados" con alumnos no lograba ver el real objetivo y enriquecimiento de algo que cierra un capítulo en la vida de los adolescentes, fue así que empecé a pensar cómo podíamos darle otro sentido al viaje de estudios de 9° año de la Escuela N° 17 de Islas.

Junto al director de la Escuela, Norberto Genel, decidimos que el objetivo sería visitar "otra escuela rural" pero ubicada en otro lugar del país. Para eso, en las vacaciones de invierno, viajé a Jujuy junto a mis padres (grandes compañeros de viajes y aventuras), para ponerme al tanto de las necesidades de diferentes escuelas y las posibilidades de que los alumnos de la Isla, pudieran conocer y vivir una aventura diferente.

Allí conocí mucha gente, toda muy dispuesta a colaborar con mi proyecto, pero como siempre las casualidades de la vida, me llevaron al hostel "La Churita" en Humahuaca. Ahí conocí a Felipe Balcazar y a su mamá Olga que no solamente nos brindaron su hospitalidad sino que fueron nuestro guías de recorrida por las escuelas de la zona. Una tarde Felipe me comenta de la comunidad de Hornaditas, que queda a 17 km de Humahuaca, y donde hay una escuela a la cual asisten unos 40 chicos y que ahí podía encontrarme con la familia Lamas, quienes podrían orientarnos en lo que nosotros buscábamos.

Así fue que al día siguiente por la mañana tomamos un colectivo que nos bajó a un kilómetro de la casa de los Lamas. Ese día fue increíble, nos recibió una familia que parecía conocíamos de toda la vida, nos invitaron a recorrer la zona (lo cual a 3300 msnm, se hace bastante complicado por la falta de oxígeno), luego compartimos el almuerzo y junto a Clara fuimos a la escuela… y si… ya estaba decidido, la Escuela 277 era la elegida para nuestro viaje.

Y una estadía de 2 días en Humahuaca terminó prolongándose por 10 días en el mismo lugar, donde nos sentimos como en casa.

Al regreso, los 13 alumnos del 9 año de la Escuela 17 me esperaban ansiosos para ver cuales habían sido los resultados de mi viaje… Ahí empezaría un largo camino, para poder lograr este "De escuela rural a escuela rural".

Tengamos en cuenta que nuestros alumnos tienen una condición socioeconómica baja y que los gastos para ir de Tigre a Humahuaca, eran muy onerosos y si a eso le sumamos una estadía de una semana el viaje se tornaría INALCANZABLE. Citamos a los padres, de quienes debíamos tener el apoyo para hacer un recorrido de 1900 km, y no lo dudaron. Contábamos entonces con el sí de los padres, con la incondicionalidad de la dirección de la escuela, teníamos el lugar a donde queríamos ir, el logo que nos identificaría, pero no faltaba lo más importante… los medios económicos para llegar a realizar ese ya a esta altura tan preciado viaje.

Siempre, habíamos contado con el apoyo del gobierno municipal para la realización de los viajes de fin de curso, pero esta vez los costos iban a triplicarse, igualmente nos apoyaron y nos subvencionaron el costo de los pasajes para los chicos. Bueno, ya teníamos los pasajes, pero ahora nos faltaba la estadía en Humahuaca y Hornaditas, así que comenzamos a elevar pedidos, y fue el Frente para la Victoria -que aún no era gobierno en Tigre- quien nos dio el dinero para solventar la estadía. Mientras tanto fueron los chicos los que hicieron un folleto explicativo del proyecto, tanto en castellano como en inglés, que se repartió en todos los lugares donde hablabamos de nuestro viaje, junto al logo que nos identificó.

Este proyecto pequeño, como lo habíamos diagramado en un primer momento, se convirtió en algo muy grande, las colaboraciones que recibíamos eran muy importantes, así que a una semana de viajar, nos dimos cuenta que sería imposible llevar los bultos con las donaciones para los chicos de Hornaditas. Fua así que, gracias a una idea de nuestra compañera Patricia Ibañez, nos pusimos en contacto con el Sindicato de Camioneros de la Provincia de Buenos Aires, quienes desinteresadamente nos llevaron los bultos desde el cuartel de Bomberos Voluntarios de Tigre hasta Jujuy. Esto ya comenzaba a ser una gran cadena de favores.

Llegó el día y después de muchas idas y vueltas, de muchísimas corridas, el 14 de octubre, subimos al micro que nos llevaría hasta Humahuaca.

Adrian, Ricardo, Yanina, Daiana, Jonathan, Yesica, Yamila, Jaquelín, Rodrigo, Guillermo, Carolina, Vanina, Yanina, Norberto Genel y yo, fuimos los 15 inseparables para el viaje. Al llegar a Humahuaca nos albergamos en La Churita y fuimos a recorrer el pueblo. Lugares increíbles, paisajes maravillosos, las caras de todos eran extraordinarias.

A la noche, cuando las ansiedades fueron creciendo porque al día siguiente iríamos por fin a encontrarnos con los chicos de la Escuela 277, también surgieron algunos dolores de cabeza, vómitos y síntomas propios de la altura y Olga, que para entonces había dejado de ser la dueña del hostel para convertirse en la abuela de 13 adolescentes, nos hizo un té de coca y nos dijo que mientras estuviéramos ahí deberíamos tomarlo todas las noches para evitar los síntomas.

Al otro día, como nuevos, nos levantamos y nos estaba esperando Clara Lamas, junto a ella hicimos las compras de los que necesitaríamos para nuestra estadía en Hornaditas y partimos.

Llegamos, nos acomodamos en la casa de los Lamas (donde dormiríamos) y almorzamos. Mientras tanto preparábamos nuestras cosas para llevar a la escuela y compartir con todos los chicos.

Emprendimos nuestra caminata (una media hora) que nos separaba de la casa hasta la escuela. Allí nos estaba esperando Angélica Fernández, la Directora, quien rápidamente organizó a los chicos y ahí empezó un intercambio real de vivencias.

En la Escuela 17 se tiene por costumbre llevar una bandera a cada lugar que visitamos así que dos de nuestros alumnos fueron los encargados de obsequiarles la bandera que llevábamos y otros dos le dieron el material para que fueran ellos los que nos hicieran un recuerdo, que llevaríamos a nuestro regreso a Buenos Aires.

Mientras nos preparaban la merienda los chicos se separaron en grupos, algunos hicieron una recorrida hasta un cerro, otros hicieron dibujos y cartas y como siempre los varones, armaron un partidito de fútbol (claro, con lo complicado que es eso en la altura).

Nos reunimos nuevamente todos en el comedor de la escuela y luego de la merienda compartida los chicos nos deleitaron con sus coplas y Daiana fue la encargada de describir el lugar de donde veníamos nosotros.

Con el placer de haber conocido otra realidad volvimos a la casa de los Lamas, donde los chicos fueron junto a Héctor a buscar las cabras hasta un cerro cercano a la casa. Esa noche, compartimos la cena junto a un viajante frances que andaba recorriendo Argentina. Comimos un excelente chivito que cocinaron en el horno de barro. Luego de la sobremesa y el té de coca obligado nos fuimos a descansar, al día siguiente nos esperaba otra parte de la aventura.

Temprano nos levantamos, cada uno tenía una tarea asignada, teníamos que preparar pan para la merienda de los chicos de la escuela y además nuestro almuerzo. Luego del desayuno, manos a la obra, las chicas comenzaron a hacer queso de cabra y los varones a amasar el pan. Ese día éramos nosotros los encargados de agasajar a nuestros anfitriones así que prepararíamos y serviríamos la merienda para toda la escuela.

Una vez terminado de hornear el pan, los chicos de 9° convencieron a Héctor de que los llevara a subir un cerro, "su primera cumbre". Estábamos todos viviendo momento únicos durante ese viaje. Norberto había amanecido con mucho dolor de cabeza, así que decidimos que los adultos no subiríamos. Junto a algunos de los chicos, que no lograron ascender, fuimos a recorrer un hermoso cañadón, cerca de la casa. Esa misma mañana vino a visitarnos Mauricio Bernardo Bianchi, que estaba de paso de una recorrida por el Noroeste de nuestro país.

Almorzamos y partimos a la escuela, era necesario preparar la merienda para compartir. Ese día nos enteramos que las donaciones habían llegado a San Salvador de Jujuy y que no había manera de transportarlas sin costo hasta Hornaditas, algo había que hacer, pero aún no sabíamos que, hasta no bajar a Humahuaca, eso sería al día siguiente en la noche.

Otra tarde maravillosa, ese compartir fue algo inexplicable, una experiencia única. Luego de la merienda se nos hizo entrega de una Bandera que hicieron los chicos de la Escuela 277 de Hornaditas, Jujuy, y que hoy se encuentra en el SUM de la Escuela 17 del Delta de Tigre, Buenos Aires.

Regresamos a la casa con el orgullo de haber cumplido con una partecita de este sueño de conocer otra realidad, pero con el sinsabor de que las donaciones no hubiesen llegado mientras estábamos allí.

Último día en Hornaditas, luego del desayuno, salimos temprano para realizar una caminata de unas dos horas de recorrido hasta unas pinturas rupestres. Y disfrutamos así de nuestras últimas horas en ese paraje de donde nos llevaríamos momentos y experiencias únicas.

De vuelta en Humahuaca nos esperaba Olga para que le contáramos con lujo de detalles los resultados de nuestro viaje y en cuanto se enteró lo que nos sucedía con las donaciones nos puso en contacto con el Sr. Jerónimo Cruz, presidente del HCD de Humahuaca. Esa noche, después de cenar junto a Norberto, con un frío impresionante, nos reunimos con Cruz quien al día siguiente envió un camión a recoger las donaciones y las entregó a la Escuela 277, pero las casualidades seguían dándose, la esposa de Jerónimo había sido docente de Hornaditas, por lo cual sabía de las necesidades de los chicos.

Día de la vuelta a casa, nos levantamos preparamos todas nuestras cosas y como recién viajábamos por la noche, teníamos todo el día para recorrer, así que nos fuimos a Tilcara, donde paseamos por distintos lugares históricos, la plaza central, compramos souvenirs para las mamás que nos habían prestado a sus hijos y que prometimos devolverlos para que pasaran con ellas el día de la madre, y así fue, después de unas 22 hs. de recorrido el sábado 20 de Octubre de 2007, estuvimos de regreso en Buenos Aires, con nuestras mochilas llenas de experiencias y emociones inolvidables.

Todo este viaje fue gracias a la unión de mucha gente, a todos ellos... ¡¡Gracias!!.

 

Victoria Etchart

 

DIGICOM GROUP

QUILLEN Producciones

NetSER ¡SER Internet o no SER!

Email: info@eldistrito.com.ar  Powered by NetSER 

Optimizado para el Internet Explorer 5.5 o sup. en 800 x 600

ACTUALIZADO: Thursday, 28 de February de 2008

Los nombres e íconos de EL DISTRITO - Para que lo conozcamos

 son marcas registradas de Quillen Producciones - © Copyright 1992-2007

Todos los derechos reservados al ® Quillen Producciones & ® DigiCom Group

 Diseño y hosting de NetSER ¡SER Internet o no SER!

PUBLICACIONES

ASOCIADAS

 EL DISTRITO - PERIODICO GENERAL PACHECO - PERIODICO DON TORCUATO - PERIODICO EL TALAR

INFORME PERIODICO  - QUILLEN PRODUCCIONES - TIGREVISION