Luego
de haber compartido durante muchos años, viajes de
"Egresados" con alumnos no lograba ver el real objetivo
y enriquecimiento de algo que cierra un capítulo en la vida de
los adolescentes, fue así que empecé a pensar cómo podíamos
darle otro sentido al viaje de estudios de 9° año de la Escuela
N° 17 de Islas.
Junto
al director de la Escuela, Norberto Genel, decidimos que el
objetivo sería visitar "otra escuela rural" pero
ubicada en otro lugar del país. Para eso, en las vacaciones de
invierno, viajé a Jujuy junto a mis padres (grandes compañeros
de viajes y aventuras), para ponerme al tanto de las necesidades
de diferentes escuelas y las posibilidades de que los alumnos de
la Isla, pudieran conocer y vivir una aventura diferente.
Allí
conocí mucha gente, toda muy dispuesta a colaborar con mi
proyecto, pero como siempre las casualidades de la vida, me
llevaron al hostel "La Churita" en Humahuaca. Ahí
conocí a Felipe Balcazar y a su mamá Olga que no solamente nos
brindaron su hospitalidad sino que fueron nuestro guías de
recorrida por las escuelas de la zona. Una tarde Felipe me comenta
de la comunidad de Hornaditas, que queda a 17 km de Humahuaca, y
donde hay una escuela a la cual asisten unos 40 chicos y que ahí
podía encontrarme con la familia Lamas, quienes podrían
orientarnos en lo que nosotros buscábamos.
Así
fue que al día siguiente por la mañana tomamos un colectivo que
nos bajó a un kilómetro de la casa de los Lamas. Ese día fue
increíble, nos recibió una familia que parecía conocíamos de
toda la vida, nos invitaron a recorrer la zona (lo cual a 3300
msnm, se hace bastante complicado por la falta de oxígeno), luego
compartimos el almuerzo y junto a Clara fuimos a la escuela… y
si… ya estaba decidido, la Escuela 277 era la elegida para
nuestro viaje.
Y
una estadía de 2 días en Humahuaca terminó prolongándose por
10 días en el mismo lugar, donde nos sentimos como en casa.
Al
regreso, los 13 alumnos del 9 año de la Escuela 17 me esperaban
ansiosos para ver cuales habían sido los resultados de mi viaje…
Ahí empezaría un largo camino, para poder lograr este "De
escuela rural a escuela rural".
Tengamos
en cuenta que nuestros alumnos tienen una condición
socioeconómica baja y que los gastos para ir de Tigre a Humahuaca,
eran muy onerosos y si a eso le sumamos una estadía de una semana
el viaje se tornaría INALCANZABLE. Citamos a los padres, de
quienes debíamos tener el apoyo para hacer un recorrido de 1900
km, y no lo dudaron. Contábamos entonces con el sí de los
padres, con la incondicionalidad de la dirección de la escuela,
teníamos el lugar a donde queríamos ir, el logo que nos
identificaría, pero no faltaba lo más importante… los medios
económicos para llegar a realizar ese ya a esta altura tan
preciado viaje.
Siempre,
habíamos contado con el apoyo del gobierno municipal para la
realización de los viajes de fin de curso, pero esta vez los
costos iban a triplicarse, igualmente nos apoyaron y nos
subvencionaron el costo de los pasajes para los chicos. Bueno, ya
teníamos los pasajes, pero ahora nos faltaba la estadía en
Humahuaca y Hornaditas, así que comenzamos a elevar pedidos, y
fue el Frente para la Victoria -que aún no era gobierno en Tigre-
quien nos dio el dinero para solventar la estadía. Mientras tanto
fueron los chicos los que hicieron un folleto explicativo del
proyecto, tanto en castellano como en inglés, que se repartió en
todos los lugares donde hablabamos de nuestro viaje, junto al logo
que nos identificó.
Este
proyecto pequeño, como lo habíamos diagramado en un primer
momento, se convirtió en algo muy grande, las colaboraciones que
recibíamos eran muy importantes, así que a una semana de viajar,
nos dimos cuenta que sería imposible llevar los bultos con las
donaciones para los chicos de Hornaditas. Fua así que, gracias a
una idea de nuestra compañera Patricia Ibañez, nos pusimos en
contacto con el Sindicato de Camioneros de la Provincia de Buenos
Aires, quienes desinteresadamente nos llevaron los bultos desde el
cuartel de Bomberos Voluntarios de Tigre hasta Jujuy. Esto ya
comenzaba a ser una gran cadena de favores.
Llegó
el día y después de muchas idas y vueltas, de muchísimas
corridas, el 14 de octubre, subimos al micro que nos llevaría
hasta Humahuaca.
Adrian,
Ricardo, Yanina, Daiana, Jonathan, Yesica, Yamila, Jaquelín,
Rodrigo, Guillermo, Carolina, Vanina, Yanina, Norberto Genel y yo,
fuimos los 15 inseparables para el viaje. Al llegar a Humahuaca
nos albergamos en La Churita y fuimos a recorrer el pueblo.
Lugares increíbles, paisajes maravillosos, las caras de todos
eran extraordinarias.
A
la noche, cuando las ansiedades fueron creciendo porque al día
siguiente iríamos por fin a encontrarnos con los chicos de la
Escuela 277, también surgieron algunos dolores de cabeza,
vómitos y síntomas propios de la altura y Olga, que para
entonces había dejado de ser la dueña del hostel para
convertirse en la abuela de 13 adolescentes, nos hizo un té de
coca y nos dijo que mientras estuviéramos ahí deberíamos
tomarlo todas las noches para evitar los síntomas.
Al
otro día, como nuevos, nos levantamos y nos estaba esperando
Clara Lamas, junto a ella hicimos las compras de los que
necesitaríamos para nuestra estadía en Hornaditas y partimos.
Llegamos,
nos acomodamos en la casa de los Lamas (donde dormiríamos) y
almorzamos. Mientras tanto preparábamos nuestras cosas para
llevar a la escuela y compartir con todos los chicos.
Emprendimos
nuestra caminata (una media hora) que nos separaba de la casa
hasta la escuela. Allí nos estaba esperando Angélica Fernández,
la Directora, quien rápidamente organizó a los chicos y ahí
empezó un intercambio real de vivencias.
En
la Escuela 17 se tiene por costumbre llevar una bandera a cada
lugar que visitamos así que dos de nuestros alumnos fueron los
encargados de obsequiarles la bandera que llevábamos y otros dos
le dieron el material para que fueran ellos los que nos hicieran
un recuerdo, que llevaríamos a nuestro regreso a Buenos Aires.
Mientras
nos preparaban la merienda los chicos se separaron en grupos,
algunos hicieron una recorrida hasta un cerro, otros hicieron
dibujos y cartas y como siempre los varones, armaron un partidito
de fútbol (claro, con lo complicado que es eso en la altura).
Nos
reunimos nuevamente todos en el comedor de la escuela y luego de
la merienda compartida los chicos nos deleitaron con sus coplas y
Daiana fue la encargada de describir el lugar de donde veníamos
nosotros.
Con
el placer de haber conocido otra realidad volvimos a la casa de
los Lamas, donde los chicos fueron junto a Héctor a buscar las
cabras hasta un cerro cercano a la casa. Esa noche, compartimos la
cena junto a un viajante frances que andaba recorriendo Argentina.
Comimos un excelente chivito que cocinaron en el horno de barro.
Luego de la sobremesa y el té de coca obligado nos fuimos a
descansar, al día siguiente nos esperaba otra parte de la
aventura.
Temprano
nos levantamos, cada uno tenía una tarea asignada, teníamos que
preparar pan para la merienda de los chicos de la escuela y
además nuestro almuerzo. Luego del desayuno, manos a la obra, las
chicas comenzaron a hacer queso de cabra y los varones a amasar el
pan. Ese día éramos nosotros los encargados de agasajar a
nuestros anfitriones así que prepararíamos y serviríamos la
merienda para toda la escuela.
Una
vez terminado de hornear el pan, los chicos de 9° convencieron a
Héctor de que los llevara a subir un cerro, "su primera
cumbre". Estábamos todos viviendo momento únicos durante
ese viaje. Norberto había amanecido con mucho dolor de cabeza,
así que decidimos que los adultos no subiríamos. Junto a algunos
de los chicos, que no lograron ascender, fuimos a recorrer un
hermoso cañadón, cerca de la casa. Esa misma mañana vino a
visitarnos Mauricio Bernardo Bianchi, que estaba de paso de una
recorrida por el Noroeste de nuestro país.
Almorzamos
y partimos a la escuela, era necesario preparar la merienda para
compartir. Ese día nos enteramos que las donaciones habían
llegado a San Salvador de Jujuy y que no había manera de
transportarlas sin costo hasta Hornaditas, algo había que hacer,
pero aún no sabíamos que, hasta no bajar a Humahuaca, eso sería
al día siguiente en la noche.
Otra
tarde maravillosa, ese compartir fue algo inexplicable, una
experiencia única. Luego de la merienda se nos hizo entrega de
una Bandera que hicieron los chicos de la Escuela 277 de
Hornaditas, Jujuy, y que hoy se encuentra en el SUM de la Escuela
17 del Delta de Tigre, Buenos Aires.
Regresamos
a la casa con el orgullo de haber cumplido con una partecita de
este sueño de conocer otra realidad, pero con el sinsabor de que
las donaciones no hubiesen llegado mientras estábamos allí.
Último
día en Hornaditas, luego del desayuno, salimos temprano para
realizar una caminata de unas dos horas de recorrido hasta unas
pinturas rupestres. Y disfrutamos así de nuestras últimas horas
en ese paraje de donde nos llevaríamos momentos y experiencias
únicas.
De
vuelta en Humahuaca nos esperaba Olga para que le contáramos con
lujo de detalles los resultados de nuestro viaje y en cuanto se
enteró lo que nos sucedía con las donaciones nos puso en
contacto con el Sr. Jerónimo Cruz, presidente del HCD de
Humahuaca. Esa noche, después de cenar junto a Norberto, con un
frío impresionante, nos reunimos con Cruz quien al día siguiente
envió un camión a recoger las donaciones y las entregó a la
Escuela 277, pero las casualidades seguían dándose, la esposa de
Jerónimo había sido docente de Hornaditas, por lo cual sabía de
las necesidades de los chicos.
Día
de la vuelta a casa, nos levantamos preparamos todas nuestras
cosas y como recién viajábamos por la noche, teníamos todo el
día para recorrer, así que nos fuimos a Tilcara, donde paseamos
por distintos lugares históricos, la plaza central, compramos
souvenirs para las mamás que nos habían prestado a sus hijos y
que prometimos devolverlos para que pasaran con ellas el día de
la madre, y así fue, después de unas 22 hs. de recorrido el
sábado 20 de Octubre de 2007, estuvimos de regreso en Buenos
Aires, con nuestras mochilas llenas de experiencias y emociones
inolvidables.
Todo
este viaje fue gracias a la unión de mucha gente, a todos
ellos... ¡¡Gracias!!.